S.O.S. homosexuales al rescate
En el epílogo de este libro, Alberto Mira, traductor del mismo, se pregunta: «Pero… ¿de verdad han salvado los homosexuales la civilización occidental? Y de ser así, ¿de qué la han salvado?». Porque el planteamiento es, sin duda, extremado; aunque la autora lo defiende de manera tal que llega a resultar convincente. Sí, convincente...
Es innegable que modos de actuar hasta hace nada asociados a la homosexualidad son hoy en día pautas de comportamiento seguidas por miles, millones de personas heterosexuales. Los homosexuales al rescate de la civilización lanza una mirada penetrante e incisiva sobre cómo un grupo «inmigrante», el de los hombres homosexuales siempre dispuestos a explorar nuevas fronteras, a crear nuevos asentamientos urbanos, ha marcado el carácter de la «mainstream American society». Desde el modo en el que lo camp, la ironía o la estética gay se han incorporado a la sensibilidad nacional «made in USA» hasta el efecto, innegable, que la sensibilidad gay ha tenido en los medios de comunicación y las distintas artes, Cathy Crimmins examina cómo los gays han cambiado los conceptos de comunidad, familia, sexo y moda.
Nótese que Crimmins habla sólo de hombres. En su opinión, las lesbianas no tienen aún mucha influencia... Pues bien: lo que ellos aman y defienden en los mundos del lenguaje, la moda, la gastronomía, la música, la televisión (Friends, Frasier y Sex and the City tienen raíces y guionistas gays, y sus códigos son muuuuuy gays), el cine y el teatro es lo que, en mayor o menor medida, ahora aman, defienden y disfrutan los heteros. Crimmins (heterosexual, casada, madre de una hija) no oculta su fascinación.
¿Paradójico? No tanto ya que, como apunta Mira, «se trata de una dinámica cultural bastante habitual: la innovación y el aire fresco siempre nacen en los márgenes, sean la cultura negra en los Estados Unidos, los judíos en la Alemania de inicios del siglo XX, los jóvenes de la movida, los revolucionarios, los musulmanes en la España medieval». Es normal que los homosexuales hayan tenido un impacto similar, positivo y profundo, en la vida cultural de nuestros días.
Los «peros» que se pueden poner a la teoría de Crimmins son dos. Primero, que sus homosexuales son un grupo monolítico, sin fisuras, cosa que no sucede en la realidad (al menos no en la nuestra). Segundo, que sólo se ocupa de aquellos dedicados y apasionados de actividades fashion y culturales. ¿Qué influencia han tenido los homosexuales economistas, médicos o maestros? La autora no entra en esos vericuetos. Lástima.
En cualquier caso, es difícil no estar de acuerdo con ella cuando defiende su tesis: hasta no hace mucho, se aceptaba lo gay siempre que no se viera demasiado; ahora, sin embargo, los heterosexuales no sólo aprecian lo gay sin aspavientos sino que lo asumen con naturalidad. Ojo, que nadie crea que estamos ante el fin de la homofobia porque, en el mejor de los casos, es algo que sucede sólo en algunos países, en determinadas sociedades. Pero admitamos, y alegrémonos por ello, que es un cambio...
El libro ilustra con ejemplos concretos (nombres, hombres, películas, obras de teatro...) de qué manera ha ganado terreno la visibilidad gay en Estados Unidos. En su epílogo, Alberto Mira nos obliga a volver la vista a lo que ocurre aquí, a nuestra vera, siempre a la verita nuestra, y nos anima a reflexionar sobre lo que se ha hecho, y lo mucho que queda por hacer. A un lado y al otro del charco, las cosas han cambiado y lo que Crimmins cuenta que ha sucedido allá puede sugerir estrategias para que pasen aún más cosas acá. Lo que suceda de ahora en adelante, será responsabilidad nuestra.
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