Epígrafe Literatura

El amor que osa, y el que no

En 2001, la policía egipcia hizo una redada en el Queen Boat, una discoteca flotante en el Nilo frecuentada por hombres a los que les gustan los hombres. Los arrestos, el juicio subsiguiente y el escándalo suscitado en la prensa egipcia (gran parte bastante inventado) arruinaron, en nombre de la rectitud moral, numerosas vidas. Fue una de las pocas ocasiones recientes en que todos los medios de comunicación árabes se han fijado en la homosexualidad.

Si hay que buscar un punto de partida para este libro es ése: Brian Whitaker, a la sazón corresponsal en El Cairo del periódico The Guardian, conoció a dos personas íntimamente relacionadas con ese caso: un acusado que ya había sido liberado, y el compañero de otro acusado que seguía en la cárcel.

Brian Whitaker
Brian Whitaker

Y, pensando en hacer un articulo, entró en contacto con un joven activista egipcio (al que llama «Salim» en el libro) al que le sugirió que escribiera un libro. «No —repuso Salim—. Deberías escribirlo

El resultado es un trabajo en el que un occidental instalado en la zona habla de la homosexualidad en esos países y esas sociedades árabes, asunto sobre el que los árabes, incluso aquellos de mentalidad reformista, suelen resistirse a hablar. «En el caso improbable de que se mencione, se convierte en un pretexto para hacer bromas picantes o (con más frecuencia) en una perversión sucia, antinatural, repulsiva, contraria al Islam y propia de Occidente —señala el autor en el prólogo—. Como casi todo el mundo está de acuerdo en eso, no hay debate, lo cual supone un motivo espléndido para escribir sobre ello.»

De entre todas las facetas del problema que se abordan en este libro, hay una que (al menos vista desde aquí) se nos antoja fundamental: la resistencia de las sociedades árabes a tolerar la homosexualidad o, al menos, a reconocer que existe. Básicamente porque todos sabemos que no siempre ha sido así. «Históricamente —señala Whitaker—, esas sociedades han sido relativamente tolerantes con la diversidad sexual, quizá más que otras. Las pruebas de su antigua tolerancia se pueden encontrar en la literatura, en las crónicas de antiguos viajeros y en los casos de aquellos europeos que se establecieron en países árabes para escapar de la persecución sexual en sus lugares de origen. No obstante, a pesar del clima hostil que impera en la actualidad, las relaciones entre personas del mismo sexo siguen dándose sin grandes variaciones. Esto no es tan paradójico como pudiera parecer. Al igual que con tantas otras prohibiciones en las sociedades árabes, lo que cuentan son las apariencias: mientras todo el mundo pueda fingir que algo no sucede, no hace falta tomar medidas para impedirlo. Lo cual no implica tolerancia, y los efectos, desafortunadamente, son evidentes. Las personas cuya sexualidad no sigue la norma no tienen derechos legales; se ven abocadas a una vida secreta, con miedo a ser descubiertas y, a veces, a ser chantajeadas; muchas se ven forzadas a casarse en contra de su voluntad para salvaguardar la reputación de la familia; no son indemnizadas si se las discrimina, y las organizaciones que asesoran en temas de sexualidad y cuestiones de salud relacionadas, literalmente, no existen.»

Y otro punto interesante, llamativo: «los árabes que mantienen relaciones homosexuales no se consideran necesariamente gays, lesbianas, bisexuales, etcétera. Algunos sí, pero muchos (seguramente la mayoría), no. Eso se debe en parte a que los límites de la sexualidad están mucho menos definidos que en Occidente, pero también se produce porque a la sociedad árabe le preocupan más los actos sexuales que las orientaciones o identidades sexuales. Aunque en muchas partes del mundo se suele aceptar que la orientación sexual no es una elección consciente ni algo que se pueda cambiar voluntariamente, esa idea aún no ha sido aceptada en los países árabes; por tanto, la homosexualidad tiende a verse como un comportamiento perverso y consciente, o como un síntoma de enfermedad mental, y como tal se trata.»

Éste es un libro comprometido, que nos invita a mostrar beligerancia pero también a comprender lo que ocurre desde una perspectiva no reduccionista: la situación de los homosexuales no se da en el aire, sino que está entretejida con otros temas —políticos, sociales, religiosos y culturales—, a los que hay que enfrentarse para que se produzca una reforma genuina. «Por eso —aclara el autor—, una de las ideas principales de este libro es que los derechos sexuales no sólo son un elemento básico de los derechos humanos, sino que también deben desempeñar un papel primordial en las medidas del reformismo árabe.»

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Portada del libro Amor sin nombre

 

 

 

 

 

 

 

Epígrafe Datos
 

Título
amor sin nombre

autoR
Brian Whitaker

editorial
egales

MATERIA
ensayo

fecha de edición
2007

Páginas
240

Precio
20,00 €

 

 
Epígrafe Datos
 

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